El cambio climático es uno de los numerosos factores que probablemente influirán en el futuro de la agricultura y la producción y sanidad animales en Australia, sobre todo si viene asociado con otros factores como la degradación del medio ambiente, la producción pecuaria intensiva, una demografía humana galopante y una creciente urbanización. Pese a lo riguroso y variable del clima australiano, el país ha alumbrado una pujante industria ganadera, que exporta por todo el mundo la mayoría de sus productos. Un factor básico para acceder a los mercados ha sido la envidiable situación zoosanitaria del país, que para ello ha podido contar con servicios de sanidad animal de primera calidad, una sólida base legislativa, personal bien formado, la participación de la industria, una vigilancia eficaz, un firme apoyo científico y de los laboratorios, procedimientos eficaces de gestión de emergencias, un buen sistema de cuarentena y una decidida voluntad política. No obstante, el sistema australiano de sanidad animal aún necesita ciertas mejoras, por ejemplo: redefinir la interfaz ciencia-aparato normativo; perfeccionar los pronósticos y diagnósticos, el análisis de riesgos, la vigilancia y la gestión de emergencias; mejorar los planteamientos utilizados en materia de enseñanza, formación, transferencia de tecnología, comunicación y sensibilización; y lograr una mayor participación de la comunidad internacional en ámbitos como la mejora de la capacidad, de los servicios veterinarios y de los sistemas de respuesta a enfermedades. Se abordará la sanidad desde un planteamiento “unificado” (one health) con el fin de aunar el saber-hacer de los profesionales de la salud pública y animal y de la protección de la fauna salvaje y el medio ambiente. Si se llevan adelante correctamente, estas iniciativas servirán para reducir al mínimo los riesgos derivados del calentamiento planetario y otros factores favorables a las enfermedades.