La caquexia crónica se transmite lateralmente, y la contaminación ambiental podría ser un factor importante en el mantenimiento local de la enfermedad. A raíz de una serie de estudios de carácter epidemiológico se han elaborado modelos que ayudan a explicar la historia de la enfermedad y a simular los efectos que tendrá en el futuro sobre las poblaciones de ciervos y wapitíes. Gracias al perfeccionamiento de las pruebas de diagnóstico es posible detectar la caquexia crónica al comienzo del periodo de incubación, mucho antes de que se manifieste clínicamente. Existen hoy en día una serie de técnicas y programas de vigilancia, elaborados y aplicados por entes de gestión de la fauna salvaje (en el caso de los venados y wapitíes en libertad) o por organismos de agricultura de ámbito estatal o federal (en el caso de wapitíes de propiedad privada). Durante los años 1990, las ideas sobre las encefalopatías espongiformes transmisibles experimentaron una radical transformación: lo más llamativo de la nueva situación reside quizá en el hecho de que ahora se esté discutiendo el objetivo de erradicar todas las enfermedades causadas por priones.