La mundialización se está convirtiendo en un factor que revoluciona el comercio internacional, en particular el de animales y productos de origen animal. La cuestión del bienestar animal viene suscitando un interés creciente en todo el mundo, y ante semejante realidad la elaboración de normas internacionales sobre el tema fue una de las tareas prioritarias definidas en el Plan Estratégico para 2001-2005 de la Organización Muindial de Sanidad Animal (OIE). Los enfoques científicos desde los que la OIE aborda su labor normativa constituyen un buen punto de partida para la elaboración, y adopción por parte de todos los Países Miembros de la OIE, de directrices sobre bienestar animal. Los autores explican el modo en que pueden aplicarse tales directrices, ya sea dentro de los acuerdos de la Organización Mundial del Comercio (OMC) o como parte de códigos voluntarios de conducta. Aunque en el futuro no hubiera ningún acuerdo de la OMC que comprendiera directrices sobre bienestar animal, la existencia de convenios bilaterales y multilaterales, códigos empresariales voluntarios y sistemas de etiquetado transparente de los productos debería resultar en una progresiva aceptación de las directrices de la OIE. A la larga, las demandas de los consumidores y la existencia de aumentos demostrables en la producción irán induciendo un mayor nivel de conciencia sobre el tema y una observancia más estricta de las normas internacionales.