En Asia y el Lejano Oriente, el ganado padece grandes sufrimientos a causa de la malnutrición, la sobrecarga y los malos tratos. En el matadero, el animal es tratado con brutalidad y asiste al sacrificio de sus congéneres. No se practica el aturdimiento. La labor de asociaciones de protección de los animales ha servido para prevenir en gran medida los actos de crueldad contra otras especies como elefantes, caballos, asnos, osos, perros y animales de circo. Los gobiernos han dado pasos para crear consejos de bienestar animal y aprobar leyes que proscriban la crueldad con los animales, pero esa labor resulta insuficiente para arrojar resultados tangibles; por otro lado, la escasez de medios económicos y humanos dificulta la plena aplicación de las leyes existentes. En Nueva Zelanda y Australia las disposiciones legislativas, combinadas con procedimientos eficaces de consulta de instancias oficiales y comunitarias, ayudan a reglamentar y mejorar el bienestar de los animales en todos los ámbitos, pero en otros países de Oceanía es preciso poner al día o simplemente elaborar legislación en la materia. Los progresos han sido exiguos debido a la situación de los Servicios Veterinarios y a la falta de recursos. Aunque se están aplicando programas de sensibilización pública y educativa, el creciente acceso a medios de comunicación internacionales y la actitud de los turistas llevan a pensar que ello no bastará, y que será precisa una labor más intensa de sensibilización. A la hora de abordar los problemas de bienestar animal en los países en desarrollo sería improcedente regirse por las normas internacionales que se aplican en países desarrollados. Convendría que cada país en desarrollo elaborara su propia normativa en función de las prioridades que tenga definidas.