La región de Oriente Medio corresponde al agrupamiento de 20 países que guardan más o menos similitud desde el punto de vista de su tradición cultural e idiosincrasia religiosa. La población es mayoritariamente musulmana, credo que otorga a todos los animales tanta importancia como el ser humano, aunque también hay sectores que profesan el cristianismo o el judaísmo. La mayoría de las personas que tratan con animales tienen sus propias concepciones religiosas, pero casi ningún país está aplicando normas oficiales claras en materia de bienestar animal. Las actividades de protección de los animales en la región de Oriente Medio, por ejemplo en Egipto, corren a cargo de personas físicas, organizaciones no gubernamentales y Servicios Veterinarios oficiales. El sacrificio de animales para el consumo humano se realiza con arreglo a los ritos islámicos, y representa el método menos doloroso para el animal. En la región predominan los sistemas de producción extensiva, por lo que el ganado no suele sufrir estrés durante los procesos productivos o de sacrificio. Pese a ciertos éxitos en el terreno del bienestar animal, (como demuestran las mejoras en la atención zoosanitaria, la creación de mataderos modernos con instalaciones adecuadas o la institución de programas de lucha contra los perros callejeros), subsisten grandes dificultades para poner en marcha acciones eficaces en la materia, entre otras las destinadas a la fauna salvaje. Entre los principales obstáculos cabe citar la falta de fondos y la ausencia de medidas legislativas para impedir la caza de animales salvajes, ya sea con trampas o armas de fuego, con fines de ocio o comercio ilegal.