Las investigaciones de varios organismos internacionales indican que la demanda mundial de proteínas de carnes rojas ha de aumentar significativamente en los próximos años; sin embargo, ante el riesgo de enfermedades infecciosas de los animales y de zoonosis, que es un factor limitante para el crecimiento de este sector productivo, será necesario seguir luchando contra las enfermedades del ganado, en particular aquellas que afectan a la seguridad sanitaria de los alimentos o amenazan la vida humana. La prevención de las enfermedades infecciosas de los animales mediante la vacunación desempeña un papel preponderante, no solo porque participa en el control y erradicación efectiva de las enfermedades del ganado, sino también porque permite introducir nuevas tecnologías de producción intensiva o semiintensiva, proteger el medio ambiente, velar por el bienestar animal y garantizar la calidad sanitaria de los alimentos de origen animal. Los productores ganaderos han adquirido, como parte de su cultura profesional, una clara apreciación de las ventajas de la prevención de enfermedades mediante la vacunación, en comparación con las medidas curativas, que son más costosas y en algunos casos poco eficaces. El control del carbunco bacteridiano y de la rabia utilizando vacunas efectivas fue un factor de desarrollo para la ganadería en amplias zonas de Argentina y de América Latina, y los resultados recientes en el control y erradicación de la fiebre aftosa han reafirmado la confianza de los productores en los méritos de esta tecnología. La prevención en sanidad animal da buenos resultados para producir alimentos sanos. Serán las organizaciones internacionales las encargadas de elaborar las normativas adecuadas para proteger los intercambios comerciales, ofrecer productos sanos e inocuos y evitar la aplicación de medidas para-arancelarias.