Resumen (continuación)
Los resultados ponen de relieve la falta de competencias y capacidades técnicas para llevar a cabo determinaciones de riesgos con arreglo a las normas de la OIE (salvo en el caso de tres países), con situaciones que van desde la ausencia absoluta de toda forma de determinación (documentada) de los riesgos y, a partir de ahí, de toda decisión para gestionarlos (nivel de progreso 1), hasta la existencia de uno o varios aspectos defectuosos en el proceso de determinación de riesgos, observación que confirman una serie de estudios monográficos, la mitad de ellos obra de consultores internacionales. Las principales recomendaciones de los autores apuntan a fortalecer la dotación de recursos humanos para efectuar determinaciones de riesgos y a establecer unidades dedicadas específicamente a esta labor, habiendo definido con toda claridad su mandato, los perfiles que deben integrarlas y sus políticas, procedimientos y protocolos de trabajo.