Resumen (continuación)
La coordinación entre los diversos organismos de las Naciones Unidas y la creación de alianzas con organizaciones afines han ayudado a mejorar la vigilancia de enfermedades en todos los países, lo que a su vez ha hecho posible una detección más eficaz de brotes infecciosos, una respuesta más rápida a ellos, un mayor grado de transparencia y participación de las partes interesadas y, en suma, un mejor nivel de salud pública. La necesidad de instaurar sistemas sanitarios y zoosanitarios nacionales más robustos, que reposen en el buen gobierno y cumplan el Reglamento Sanitario Internacional (2005) y las normas internacionales establecidas por la OIE, llevó a la FAO, la OMS y la OIE a aunar esfuerzos con el Banco Mundial con objeto de facilitar a los países herramientas prácticas que les ayuden a gestionar sus riesgos de zoonosis y a dotarse de recursos adecuados para prevenir y controlar brotes infecciosos, sobre todo en su origen animal. Toda esta labor contribuye a los planes que se inscriben en la lógica de «Una sola salud».