Resumen (continuación)
Es preciso adaptar los métodos a las condiciones particulares de cada país, teniendo en cuenta sus características culturales y socioeconómicas. Las autoridades deben promover la investigación sobre las dinámicas de las poblaciones caninas, la concepción de métodos no invasivos para controlar esas poblaciones y la aplicación de las soluciones de vacunación más eficaces, estables y baratas. Cabe esperar que los organismos de salud humana de los países, las autoridades internacionales y los organismos donantes, ateniéndose al modelo de «Una sola salud», otorguen elevada prioridad a la zoonosis que constituye la rabia humana transmitida por perros y secunden así los ambiciosos objetivos de erradicación que se están definiendo, especialmente en el Sudeste asiático. La implantación de programas de vacunación bien concebidos, dotados con recursos suficientes y basados en las recomendaciones de la Organización Mundial de Sanidad Animal (OIE) traerá consigo importantes beneficios de bienestar animal, gracias a la existencia de mejores vacunas (en cuanto a eficacia, duración de la inmunidad, facilidad de administración y menores costos), a los avances en la gestión de las poblaciones caninas y a una aplicación más extendida de las recomendaciones de la OIE relativas al control de las poblaciones de perros vagabundos. Por «beneficios de bienestar animal» se entiende no solo la eliminación del dolor y el sufrimiento causados por la propia enfermedad, sino también la desaparición de los efectos indirectos que entraña la aplicación de métodos cruentos de sacrificio, no aprobados por la OIE.