Resumen (continuación)
También la respuesta al estrés, que ayuda al animal a afrontar diversos problemas, parece haberse conservado en gran medida en los vertebrados, y los cambios fisiológicos que sufren los peces en reacción a situaciones de estrés agudo o crónico son similares a los descritos en los mamíferos. Los peces, por consiguiente, parecen dotados de la capacidad innata de experimentar estados negativos, como el dolor y el estrés, de un modo análogo a como los viven otros vertebrados. Hay numerosas situaciones en que los peces de cultivo pueden experimentar dolor y estrés, y cada vez está más claro que para hacer posible un estado conveniente de bienestar será preciso modificar las prácticas y procedimientos de la piscicultura. También es un hecho que las necesidades de bienestar de las diferentes especies piscícolas no son necesariamente iguales, y que algunas especies sobrellevan mejor que otras las condiciones propias del cultivo en cautividad. Dado que el tema del bienestar de los peces es relativamente nuevo, para ayudar a promover estados positivos de bienestar en los peces se precisan más investigaciones sobre respuestas al estrés, alostasis, umbrales de dolor y analgésicos.