Resumen (continuación)
Muchos indicadores de bienestar, incluso aquellos que se miden en cada individuo, se expresan a la escala del grupo, en forma de proporción de animales, lo que permite establecer niveles de referencia y seguir la evolución temporal de las tendencias. La decisión sobre lo que resulta o no aceptable desde el punto de vista del bienestar es una decisión ética o de gestión. Los indicadores de bienestar que admiten una gradación tienen la ventaja de que diferentes personas, países u organizaciones puedan fijar distintos umbrales dependiendo de la finalidad de la evaluación. Los autores también abordan la elaboración de un conjunto de indicadores de bienestar internacionalmente armonizados con fines de comercio mundial.