Resumen (continuación)
Pero ante todo y sobre todo, el animal sujeto a producción intensiva es extremadamente dependiente de su cuidador, en cuya persona puede residir el mayor riesgo para el bienestar cuando no cuida bien de los animales ni aplica métodos zootécnicos adecuados. De cara al futuro, ante la presión que pueden imponer al suministro de alimentos el crecimiento de la población mundial y la menor superficie de tierras disponibles, es probable que la producción animal intensiva vaya en aumento. Al mismo tiempo, las consideraciones éticas que rodean los métodos de ganadería intensiva pueden cobrar también mayor relevancia. Las tecnologías de nuevo cuño ofrecen la oportunidad de mejorar a la vez la productividad y el bienestar de los animales sujetos a producción intensiva. Los países en desarrollo también están instituyendo sistemas comerciales más intensivos para satisfacer su creciente necesidad de proteínas animales. En estos países, la producción ganadera intensiva tiene margen para experimentar un gran desarrollo, sobre todo si a la vez se afrontan los problemas básicos de la falta de bienestar, la inadecuada nutrición, los problemas reproductivos, la estabulación deficiente y la elevada mortalidad que a menudo se observan en los sistemas ganaderos tradicionales, y si con ello mejora también el acceso de los ganaderos a las nuevas oportunidades de mercado. Sin embargo, como nos ha enseñado la experiencia, la falta de reglamentación adecuada y de personal debidamente formado para velar por el bienestar del ganado de producción intensiva puede constituir un obstáculo de gran envergadura.