Resumen
Los antibióticos son indispensables para luchar contra enfermedades bacterianas de las plantas, en particular el fuego bacteriano del peral y el manzano y el chancro bacteriano del melocotonero. En varios países se utiliza estreptomicina, mientras que muy contados países se sirven de oxitetraciclina, ácido oxolínico y gentamicina. La fumigación primaveral con antibióticos inhibe el crecimiento de patógenos en la superficie de flores y hojas antes de la infección; una vez iniciada ésta, los antibióticos son ineficaces. Estos fármacos se emplean cuando existe un elevado riesgo de infección, por lo que la mayoría de las plantaciones frutícolas no son tratadas cada año. En 2009, en los Estados Unidos se aplicaron a las plantaciones 16.465 kg de principio activo, lo que representa un 0,12% de la cantidad total de antibióticos utilizados en producción animal. Los antibióticos son activos en la planta durante menos de una semana, y en la fruta cosechada no se han hallado cantidades importantes de residuos de antibióticos. En los Estados Unidos, estos fármacos vienen siendo un elemento indispensable de la protección de los cultivos desde hace más de 50 años, sin que se hayan descrito consecuencias perjudiciales para la salud humana ni efectos persistentes en el medio ambiente.
 
Palabras clave
Ácido oxolínico – Añublo bacteriano de la panícula del arroz – Burkholderia glumae – Chancro bacteriano del melocotonero – Erwinia amylovora – Estreptomicina – Fuego bacteriano del peral y el manzano – Gentamicina – Lucha fitosanitaria – Oxitetraciclina – Residuo de antibióticos – Xanthomonas arboricola pv. Pruni.