Resumen
Desde su fundación en 1924, la Organización Mundial de Sanidad Animal (OIE) ha venido velando por la seguridad del comercio de animales y productos de origen animal con la elaboración de normas eficaces para prevenir la diseminación de enfermedades animales en el mundo. Parte integrante de este proceso es un protocolo para reconocer el estatuto de “libre de enfermedad” de los países, adoptado y perfeccionado a lo largo de los años con el fin de ayudar a los Países Miembros de la OIE a colocar en el mercado internacional animales y productos de origen animal libres de enfermedades. Los Miembros disponen ahora de opciones de probada utilidad para facilitar el comercio, como la de operar desde zonas o compartimentos libres de enfermedad. Otra posibilidad es comercializar mercancías seguras, esto es, animales y productos de origen animal considerados seguros para el comercio internacional incluso si la enfermedad está presente en el país, aplicando o no medidas de mitigación del riesgo antes de la exportación. Aunque la mayoría de los Miembros han incorporado la aceptación de países o zonas libres de enfermedad en sus políticas zoosanitarias y sus medidas sanitarias, parecen subsistir reticencias al comercio con mercancías procedentes de países infectados, pese a que existen normas de gestión del riesgo claras y científicamente contrastadas que se pueden aplicar en caso necesario. El autor expone una serie de ejemplos que ponen de relieve la aparente reticencia a comerciar con mercancías y explica cómo podrían utilizarse las normas incluidas en el Código Sanitario para los Animales Terrestres de la OIE para aplicar métodos científicos de gestión del riesgo a fin de revisar políticas que han quedado anticuadas.
 
Palabras clave
Carne vacuna deshuesada – Encefalopatía espongiforme bovina – Encefalopatías – Fiebre aftosa – Gestión del riesgo – Mercancía – País en desarrollo.