Resumen
Es bien sabido que la propagación transfronteriza de enfermedades infecciosas se ve favorecida por el comercio de animales vivos, y que puede tener graves consecuencias si, a raíz de ahí, un patógeno logra asentarse en una nueva especie anfitriona. El comercio en especies de animales acuáticos va en aumento, y la acuicultura también se está intensificando para responder a la demanda de proteínas animales de una población humana cada vez más numerosa. Por otra parte, está claro que la acuicultura ha abierto rutas inéditas por las cuales los patógenos y las enfermedades pueden introducirse o propagarse en nuevas zonas. En general se considera que el riesgo de transferencia de un agente patógeno es mayor cuando se desplazan animales acuáticos vivos que cuando se trata de animales muertos o de sus derivados. Las normas sanitarias vigentes parten de la idea de reducir al mínimo el riesgo de enfermedad y de penetración de patógenos evitando al mismo tiempo la imposición de barreras injustificadas o innecesarias al comercio. Sin embargo, a pesar de tales normas, se siguen produciendo casos de propagación internacional de enfermedades a resultas del movimiento de animales. Los autores examinan por consiguiente las pruebas que relacionan el comercio internacional de animales acuáticos y sus derivados con la transmisión y propagación de enfermedades. También exponen ejemplos de transferencias de patógenos que han resultado en la diseminación de enfermedades y examinan la situación de las enfermedades emergentes, así como la necesidad de trabajar desde planteamientos holísticos para reducir en su origen las amenazas que es posible cuantificar en forma de riesgo.

Palabras clave
Animal acuático – Comercio internacional – Enfermedad de los animales acuáticos – Normas sanitarias – Patógeno transfronterizo.