Según las previsiones, el cambio climático ejercerá efectos tanto directos como indirectos sobre el ganado africano. Entre las causas de los primeros se cuentan el aumento de la temperatura ambiente, las inundaciones y la sequía. Los efectos indirectos son resultado de la disminución de las reservas de agua y forrajes y de cambios en el entorno que favorecen la propagación de enfermedades contagiosas por la vía de un mayor contacto entre animales o de una mayor supervivencia o abundancia del agente o su hospedador intermedio. Quizá la consecuencia más importante del cambio climático vaya a ser la modificación de la distribución y prevalencia de enfermedades transmitidas por vectores.