En el África Occidental, los Servicios Veterinarios han dedicado toda su capacidad a labores de producción y de protección de la sanidad animal que, hasta principios de los noventa, eran competencia casi exclusiva de los servicios públicos, y en esas actividades han contado con el apoyo de numerosos proyectos que han deparado éxitos notables. Pero ello ha relegado a un segundo plano la cuestión de la salud pública veterinaria, y ha dejado patente que el principal objetivo se cifraba en mejorar la productividad y que el conjunto del ramo no tenía clara la importancia del concepto de seguridad sanitaria de los alimentos. Tener en cuenta las necesidades derivadas de la aplicación de los programas de ajuste estructural y sus consecuencias, poner en práctica los principios de la Organización Mundial del Comercio y negociar nuevos acuerdos de colaboración económica son otras tantas empresas que los Servicios Veterinarios fragilizados deberán acometer. La reorganización de esos Servicios se enmarca pues en un contexto de mundialización de las cuestiones sanitarias, dentro de un mercado que exige la interiorización de las normas y textos internacionales vigentes. Todos los sectores del ramo deben demostrar su capacidad, y la de sus respectivos Estados, para iniciar una reflexión que se traduzca en formas de organización y funcionamiento que sean acordes con la aplicación de las prerrogativas del Estado ligadas a la protección de la salud pública y con las expectativas de los consumidores, operadores y Estados socios, y que además puedan superar la prueba de una evaluación por parte de terceros países. Sin embargo, hay que tener en cuenta una serie de factores previos y dinámicos necesarios para que tal reforma salga adelante, como la afirmación de la voluntad política y la aplicación de una lógica regional a través de las uniones económicas y del imprescindible acompañamiento de los donantes de fondos. Con el fin de alimentar la reflexión, el autor propone recomendaciones y ejes de acción en el terreno de la estructura institucional, el personal veterinario y las necesidades en instalaciones y material. La consecución de Servicios Veterinarios eficaces, dotados de formas de organización y funcionamiento eficientes, es un proceso iterativo, cuyo progreso en el tiempo dependerá de la capacidad de reacción de esos Servicios. En esta y en las demás regiones del mundo, lo que está en juego es el eventual riesgo de que los Servicios Veterinarios oficiales se vean descalificados en los procedimientos sanitarios por los que se rige el comercio internacional.