Escherichia coli es uno de los principales huéspedes del tracto intestinal de la mayoría de mamíferos, comprendidos los seres humanos, y las aves. Habitualmente, E. coli productora de toxina Shiga (STEC), también llamada E. coli verotoxigénica, no provoca enfermedades en los animales, pero puede producir diarrea acuosa, colitis hemorrágica o síndrome hemolítico ureico en los seres humanos. La STEC zoonótica comprende las cepas O157:H7 y, con una frecuencia cada vez mayor, otras cepas distintas. Probablemente se subestima la importancia de estas últimas dado que no han sido tan bien caracterizadas como las cepas O157:H7 y son más difíciles de detectar en las muestras. Se ha aislado en animales otro importante subconjunto de cepas de STEC, pero hasta el momento no se lo ha asociado con la aparición de enfermedades animales o humanas. Los bovinos y demás rumiantes son el principal reservorio de STEC zoonótica, que se transmite a los seres humanos por ingestión de alimentos o agua contaminados con heces animales, o por contacto directo con animales infectados o su entorno. Las principales fuentes de infección del ganado por STEC en las explotaciones son el agua de beber, los piensos y el entorno inmediato de los animales. Los factores de riesgo de infección de animales por la cepa O157 de STEC identificados hasta la fecha comprenden la edad, el destete, los movimientos de animales, el celo, la composición de los piensos y la capacidad de la bacteria para resistir al entorno. En las explotaciones, el control del riesgo zoonótico de infección por STEC en los seres humanos debe concentrarse fundamentalmente en el reservorio animal, principal fuente de contagio. Se han probado, con mayor o menor éxito, distintas estrategias para reducir el establecimiento de colonias zoonóticas de STEC en los animales, comprendidas la vacunación, los tratamientos con probióticos, como la alimentación directa con microbianos y la exclusión competitiva, la administración de bacteriófagos y la modificación de la dieta.