La influenza aviar de notificación obligatoria es una enfermedad inscrita en la lista de la Organización Mundial de Sanidad Animal (OIE), que últimamente ha cobrado gran relieve desde el punto de vista de la salud tanto humana como animal. Antes de 2000 se desaconsejaba la vacunación, utilizada sólo esporádicamente como instrumento auxiliar de lucha contra algún brote, pero no como medio de erradicación. En Italia se llevó a cabo un trabajo de gran trascendencia sobre la aplicación de un programa de vacunaciones que perseguía el objetivo, a la postre cumplido, de erradicar la enfermedad. Después siguieron otras investigaciones en países como Hong Kong y los Estados Unidos de América. Ante la extensión a tres continentes del linaje asiático H5N1 de la influenza aviar altamente patógena, la vacunación se está utilizando ahora a gran escala en diversas circunstancias, que a menudo distan de ser idóneas. Aunque en algunos países la falta de infraestructuras y recursos pueda reducir considerablemente el éxito global de programas de lucha que incluyen la vacunación, resulta imperativo que las organizaciones internacionales establezcan pautas para ‘homologar’ las estrategias de control. Tales pautas deberían incluir recomendaciones sobre las cepas originales que deben usarse para preparar vacunas, las características de éstas y la estrategia que conviene aplicar sobre el terreno en las distintas fases de un programa de control o erradicación, junto con modelos para finalizar la aplicación de las medidas. La existencia de protocolos armonizados facilitaría considerablemente la obtención de resultados tangibles, ahorraría tiempo y evitaría un inútil despilfarro de recursos.