Resumen (continuación)
Tampoco existen vacunas contrastadas contra el virus, aunque se han obtenido cepas atenuadas en cultivo celular que parecen prometedoras y podrían utilizarse en ensayos sobre el terreno si se juzgara necesario. Puesto que el virus de la enfermedad ovina de Nairobi guarda estrecho parentesco con el de la fiebre hemorrágica de Crimea-Congo, los estudios sobre el primero pueden ser útiles para entender el segundo, que es un importante patógeno del ser humano.