Dos tercios de las tierras agrícolas del mundo están ocupadas por pastos. Ya sea porque están en zonas de escasa pluviosidad o porque se trata de terrenos montañosos, los ecosistemas semiáridos y de altitud son en su mayoría inadecuados para el cultivo, y por ello están dedicados sobre todo a diversos sistemas de ganadería móvil. Esta es la única forma en que tales pastos pueden servir para la alimentación humana, toda vez que el hombre no puede digerir la celulosa presente en la hierba. Por consiguiente, el uso más productivo que puede darse a esas tierras es la producción ganadera extensiva por pastoreo. Por otro lado, además de proporcionar alimento a personas y animales, el pastoreo absorbe carbono y ofrece un sustento que en esas zonas no cabe procurarse de ningún otro modo.

Vol. 35 (2), agosto 2016, Trilingüe
ISBN 978-92-9044-997-3
21 x 29,7 cm, 391 págs.
Ref.: R35-2, Precio: 70 €