Resumen (continuación)
La primera parte del artículo gira en torno a la elaboración y validación de indicadores de bienestar en general, desde el punto de vista de su aplicabilidad al bienestar animal, su fiabilidad al ser medidos por distintos observadores y la confianza con que se puede estimar la prevalencia de los rasgos descritos. Esta labor entraña ciertas dificultades, entre otras la de dar cuenta de la fluctuación en el tiempo de las medidas del bienestar y la de definir parámetros adecuados para aprehender estados positivos de bienestar. La segunda parte está dedicada más específicamente a indicadores cualitativos de bienestar, que reflejen el ‘estado global’ del animal y describan las características de su comportamiento que lo expresan (p.ej. ansioso, satisfecho…). Tales indicadores cualitativos deben validarse de igual forma que otros indicadores de salud o comportamiento, con la dificultad añadida que supone encontrar métodos adecuados de medición. Su posible aportación, sin embargo, estriba en revelar una riqueza emocional en los animales que ayuda a interpretar la información proporcionada por otros indicadores, confiriendo así más validez a los protocolos de evaluación del bienestar. Los autores concluyen recalcando la importancia de integrar estas diferentes ópticas de trabajo y demostrando que para dar con herramientas prácticas de evaluación del bienestar se necesitan a la vez un nuevo conocimiento de los animales y nuevos modos de relación con ellos.