Resumen
Para que los modelos de propagación y control de enfermedades animales aporten elementos de utilidad a la hora de tomar decisiones en la lucha contra esas enfermedades es imprescindible evaluarlos previamente. En el proceso de evaluación de un modelo epidemiológico hay dos etapas básicas: la verificación y la validación del modelo. La verificación consiste en demostrar que un modelo informatizado funciona correctamente y conforme al objetivo con que fue concebido. La validación es el proceso por el que se determina hasta qué punto un modelo se corresponde con el sistema que en principio representa. En el caso de un modelo epidemiológico veterinario, para validarlo se estudian por ejemplo el grado de exactitud con que da cuenta de la dinámica de la enfermedad en cuestión dentro de la población a la que se aplica el modelo y el grado de fidelidad con que éste refleja la aplicación de distintas medidas de lucha zoosanitaria. Al igual que la elaboración de modelos epidemiológicos es un proceso subjetivo, continuo y sometido a cambios y perfeccionamientos, otro tanto cabe decir de la evaluación de esos modelos, que no tiene por finalidad demostrar que un modelo es una representación “verdadera” o “exacta” de un sistema, sino más bien someterlo a un análisis lo bastante preciso como para que los responsables de adoptar decisiones puedan utilizarlo con un adecuado nivel de confianza. Para facilitar la verificación y validación de modelos epidemiológicos, sus conceptores deben dejar claramente sentadas las finalidades, premisas y limitaciones del modelo, proporcionar una detallada descripción de su marco teórico, exponer los procesos ya instituidos para ponerlo a prueba y especificar en detalle las fuentes de datos empleadas y el proceso seguido para generar los parámetros de entrada a partir de esos datos.
 
Palabras clave
Credibilidad de los modelos – Evaluación de modelos – Validación de modelos – Verificación de modelos.